La Saga de Phoenix

Despedidas... y frío, mucho frío

Donde los magos se despiden de Tat y buscan el origen del frío que reina en la región

El año 1228 empieza frío, con copiosas nevadas que amenazan con incomunicar no sólo el covenant de Phoenix, sino también, según los rumores, la mismísima ciudad de Stettin. Ante el mordaz frío que reina en el bosque, en el que cada vez hay menos vida animal y vegetal, los magos del covenant deciden encantar un objeto, la Stella Laris, un pequeño fragmento de basalto al que Cormac da forma de estrella de ocho puntas antes de que Herman y Cünegunde lo encanten en su laboratorio.

Pero esos primeros meses del año, pese al frío, son enormemente movidos a todos los niveles. Mientras un puñado de valientes grogs se entrenan sobre la nieve exterior, en una biblioteca especialmente concurrida por ser uno de los pocos lugares en los que el frío no muerde tanto, los magos debaten asignar un estipendio anual de vis para cada miembro del covenant, para proyectos personales. Al final, tras muchas decisiones, se decide asignar dos peones al año a cada mago, siempre sometidos a aprobación de todo el consejo de magos.

A mediados de febrero tiene lugar un regreso esperado por muchos: Ahmal Brakvla, de viaje desde el final del pasado Tribunal, regresa por fin a Phoenix. Según cuenta ha vivido ciertas aterradoras aventuras relacionadas con un vampiro en el Tribunal de Transilvania, y ha aprovechado sus viajes para visitar Triamore y copiar el libro que dicho covenant ofreciera años atrás a Phoenix, De Flumines Virtutes, un tractatus de Vim escrito hace varios siglos por la famosa Conciatta de Bonisagus.

Ahmal vuelve con una copia de dicho libro, y en su viaje le ha acompañado Daria la Gris, Princeps de Triamore y una de las magas Tremere más influyentes del Tribunal. Viene a buscar a Tat, el joven ahijado de Petar, al que adoptará como su nuevo aprendiz. La llegada de los dos Tremere es recibida con alegría por sus sodalis, pero con temor y tristeza por el herrero y el muchacho, que trata de resistirse, sin éxito, a lo inevitable. En un momento de berrinche, trata de usar sus poderes de sugestión con Ahmal y Daria, pero sus extraños poderes le afectan directamente a él y acaba perdiendo el conocimiento. A partir de ese momento se resigna a su sino. Al cabo de dos días, en una escena de gran intensidad emocional, Petar y Tat se despiden, no sin que el herrero haya obtenido la promesa de los magos de Phoenix de ir a visitar al muchacho en algún momento de los próximos años. Ahmal, en tiempos protector de Tat, se despide también afectuosamente del chico, entregándole un colgante con un extraño colmillo. El muchacho siente cierto resentimiento hacia el Tremere… y un odio acervo hacia Herman, a quien no perdona una afrenta pasada.

Tras la marcha de Daria la vida vuelve a la normalidad relativa del frío invierno que reina en la región. Decididos a hallar su extraño origen, los magos determinan dos posibles causas: por un lado la Dama Ferlia, consorte del faérico Lord Mesene, de quien sólo conocen lo que les contara en su momento Cornvald; por otro, algún efecto generado desde Stettin, hoy en día tomada por los daneses, y epicentro de esta oleada de frío.

Pero antes de investigar ambos lugares, los magos deciden hacer una visita a Nebelug, el Rey Enano bajo la Montaña, quien fuera el primero que vaticinara la llegada del frío. Por desgracia, el camino hacia el reino de Nebelug parece estar cerrado, por motivos desconocidos. Resignados, los magos emprenden la búsqueda del claro de Lord Mesene, y tras sobrevolar el bosque Cormac logra hallar el lugar, marcado por un promontorio coronado por una docena de árboles pelados que parecen formar una especie de silueta ovalada desde el aire.

Ya con la expedición al completo, los aventureros se adentran en el desconocido regio faérico, en el que aún hace más frío que en el mundo exterior. Tras cruzar dos niveles de regio y empezar a a ascender el promontorio bajo una fuerte nevada, surge de la nada una enorme figura enfundada en una formidable armadura de lo que parece hielo blanco y armada con un no menos formidable espadón. El caballero se presenta de manera extremadamente florida como Kalteschwert, Defensor de la Dama Ferlia, y sólo franqueará el paso a quien le venza en combate singular. Al parecer el “combate singular” puede adoptar muchas formas, pero ninguna parece bastar para vencer al gigante: Berstuk cae derrotado en un pulso con el caballero, Ragnar hace lo propio… Y sólo Ahmal logra, en un fulgurante duelo con arma blanca, impactar en la armadura del caballero, sin hacerle la más mínima abolladura.

Sin embargo, eso parece suficiente. Kalteschwert se hinca de hinojos ante Ahmal y reconoce su derrota. El camino hacia Ferlia parece expedito…

Comments

Weintraub Weintraub

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.