La Saga de Phoenix

El infierno helado de Jomsborg

Donde los magos de Phoenix están a punto de sucumbir

Tras el inesperado regreso a Phoenix de Herman, y tras una larga planificación, los magos parten por fin en dirección a Jomsborg, dispuestos a atacar de una vez por todas a sus enemigas en su propia morada. Con una buena provisión de grogs y la compañía de Pancrestis, uno de los magos de Heorot, la expedición parte en dos grupos: uno, el más grueso, que avanzará por mar, y otro, formado por Cormac y Ahmal, que irá por el aire.

Un camino plagado de obstáculos

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Pero por desgracia, pronto resulta evidente que los Muspelli son conscientes del acercamiento de los magos: cuando la embarcación atraviesa el estrecho canal que separa las islas de Usedom y Wolin, muy cerca de su destino, una terrible tormenta azota la barcaza, que zozobra convertida en un guiñapo al capricho de los elementos. Para acabar de arreglar las cosas, una lejana embarcación que se acerca desde el norte resulta estar tripulada por más de esos fétidos no-muertos, dispuestos a atacar a distancia a los náufragos que sobrevivan al hundimiento de la barca. Y cuando parecía que la situación no podía empeorar, lo hace: algo o alguien está arrastrando a las profundidades del canal a los hombres que caen al agua desde la embarcación. La valerosa actuación de Kersnik, que se lanza a las profundidades del canal para intentar rescatar a sus grogs, permite confirmar que esa criatura no es otro que Tjorvi, el gigante escamoso Muspelli.

Los magos aguantan este primer envite, pero pagan un elevado precio: el bravo Bjorn fallece en las profundidades del canal, ahogado y golpeado hasta morir por el bestial Tjorvi, y Richard, uno de los capitanes, sufre tan graves heridas que está entre la vida y la muerte. Los magos se quedan también sin embarcación y sin víveres en una tierra extraña. La situación es delicada.

Sin embargo, no cejan en su empeño, y al día siguiente, dejando a Richard protegido, emprenden el viaje por tierra hacia el norte de Wolin, donde aguarda Jomsborg. Pero los Muspelli tienen preparada otra sorpresa para los personajes: a mitad de camino por el agreste y frondoso bosque que cubre la parte occidental de la isla, una repentina ventisca de nieve y hielo descarga sobre los viajeros. La tormenta, a todas luces de origen sobrenatural, resulta devastadora para quienes no están protegidos por la Parma Magica hermética: todos los mundanos empiezan a sufrir pronto terribles congelaciones, y solo una solución de emergencia, erigiendo mágicamente una cabaña de madera en medio del bosque, evita la muerte de varios de ellos. Pero Jomsborg está aún lejos: está claro que muy pocos mundanos podrán llegar allí bajo esa ventisca. Por lo tanto, tras deliberar largo y tendido sobre el tema, el grupo decide continuar con la incursión, pero únicamente lo harán los magos herméticos y el bravo Ragnar, cuya sobrenatural resistencia le permite aguantar las inclemencias del tiempo mejor que los demás.

La batalla de Jomsborg

Tras un penoso avance que se hace eterno, la ventisca se convierte en un torrencial chubasco en las cercanías de Jomsborg, una fortaleza tétrica sumida en una bruma sobrenatural. Decididos, los magos se hacen invisibles y se lanzan al ataque. Ahí es donde empieza la auténtica pesadilla: la fortaleza está habitada por todo tipo de criaturas sobrenaturales que suponen un formidable reto incluso para un mago hermético. Criaturas no-muertas, lobos salvajes encabezados por una monstruosidad negra de quijadas babeantes, el propio Tjorvi, empuñando un formidable garrote y lanzando su magia a partir de un terrible caldero de hierro… incluyendo un aterrador relámpago caído desde los cielos que fulmina a Ragnar, dejándolo al borde de la muerte.

La batalla es cruenta y demoledora. Herman pierde un ojo al recibir un flechazo casi letal desde unas almenas. Kersnik es derribado por un oso salvaje que, como luego averiguará, no es sino Gudrun transformada, quien parece tenerle un rencor especial. Para colmo de desgracias, Ahmal cae bajo el influjo mental de la pérfida Gunnvara, y se vuelve contra sus propios hermanos de orden, cancelando todas las invisibilidades y atacando a quienes hasta hace poco eran sus compañeros.

Cuando todo parece perdido, solo la providencial determinación y ubicuidad de Cormac, la temerosa constancia de Pancrestis y la formidable tenacidad de un Herman que sigue haciendo llover fuego y destrucción sobre sus enemigos cuando ya casi no se tiene en pie, consiguen que la batalla caiga del lado hermético. Agotados, heridos y maltrechos, los magos no pueden evitar que las dos brujas supervivientes, Gunnvara y Gudrun, escapen de la fortaleza, alejándose en barca con Ahmal lejos de la vista de los atacantes.

Magia y hechizos a distancia

Una vez tomado el control de Jomsborg, los magos hacen balance de daños. Su situación raya lo desesperado: muchos de ellos no pueden casi ni moverse por sus graves heridas, no saben dónde está Ahmal y no tienen comida. Conscientes de que no pueden confiar en su amigo Tremere, urden un plan para atacarle a distancia gracias a una conexión arcana que tienen con él, y también a una de las brujas cuya almohada utilizarán también como conexión. Al alba del día siguiente se produce un intercambio de magia lanzada a distancia, pues las brujas también parecen tener una conexión con Kersnik, que sufre (y sufrirá durante todo el día) sus ataques. Tras un breve y cruento intercambio de hechizos, las brujas se dan cuenta de que Ahmal es ahora mismo una rémora para ellas, y le dejan “libre”… pero con un misterioso efectivo activo mental que hace que sus compañeros desconfíen de él cuando lo encuentran, varias horas después, vagando por el bosque cercano a Jomsborg.

La paranoia invade a los magos. ¿Pueden confiar en Ahmal? ¿Por qué Kersnik ha quedado ciego de repente? Por unas horas la inquietud reina en el grupo. Pero la aparente libre voluntad de Ahmal, y el hecho de que no vuelvan a recibir nuevos ataques lejanos de sus enemigas hace que una vez reunidos todos los supervivientes, puedan trazar un plan para volver a casa, puesto que parece imposible salir en persecución de las brujas en el estado en el que están.

Decisiones y regresos

La prioridad para los magos es volver a la protección del Aegis para ver si permite cancelar, aunque sea temporalmente, el encantamiento que yace sobre Ahmal. El Aegis protegerá también sin duda a Kersnik de cualquier ataque que pueda sufrir. Durante los siguientes días algunos de los grogs consiguen convencer a un pescador de un poblado cercano para que transporte a algunos miembros de la expedición de vuelta a Stettin. En ese tiempo también tiene ocasión de explorar Jomsborg, donde encuentran algo de vis y algunos artefactos, en especial una manta con unas extrañas runas bordadas y un perturbador tapiz que parece representar un bosque y que parece rielar extrañamente mientras alguien lo contempla. Los magos deciden llevarse ese tapiz para investigarl, ya que son incapaces de mover el caldero de Tjorvi, que también les gustaría investigar.

La manta se la llevará Pancrestis, que se despide de los magos de Phoenix antes de partir de regreso a su covenant. Parece que pronto todos podrán disfrutar de un merecido descanso…

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