La Saga de Phoenix

El regreso de Karl
Donde reaparece un viejo amigo... levemente cambiado

karl.jpgEl destino no parece querer dar ni un solo descanso a los magos de Phoenix: apenas unos días después del regreso de Stettin y la visita de Ahmal al Padre Miguel, y una vez confirmadas que las pesquisas de Frederick y Bjorn en la ciudad no han servido para averiguar nada nuevo sobre la misteriosa fortaleza de Jomsborg, el 19 de junio de 1228 se produce una nueva vuelta de tuerca en los acontecimientos: cuando nadie lo esperaba, Karl vuelve a aparecer en las puertas de Phoenix… más de un mes después de haber sido capturado por los daneses.

El joven pícaro, visiblemente más delgado y macilento, sostiene no recordar nada sobre lo ocurrido en el último mes a partir del momento en que fue capturado en Stettin e interrogado por una extraña mujer. Sin embargo, los magos de Phoenix desconfían de su versión de los hechos, y descubren que el recién llegado está bajo los efectos de un encantamiento de origen desconocido. Gracias de nuevo a la magia mental de Kersnik, también descubren que no todo lo que dice es verdad, pero no les queda claro si esas mentiras son causadas por algún control mental o las dice el propio Karl.

Tras inmovilizarle (a la fuerza), los magos recurren a Perfectus Apollo, quien, como siempre cuando está en juego la integridad del covenant, hace gala de su displicencia habitual pero a cambio de una promesa de uso de vis en el futuro, accede a investigar mentalmente a Karl con mayor profundidad. Los descubrimientos no pueden ser más perturbadores: Karl ha sido enviado por una misteriosa mujer para reunir conexiones arcanas de algunos de los magos de Phoenix para luego volver a reunirse con esa mujer, con toda probabilidad, en la misteriosa fortaleza de Jomsborg.

Apelaciones eclesiásticas

De inmediato Karl es inmovilizado y puesto bajo vigilancia mientras el resto de magos deciden cómo resolver este problema. Pero no tienen tiempo para pensarlo mucho: al día siguiente el Padre Miguel, de regreso desde Stettin hacia la Abadía de Broda, hace una rápida parada en el covenant para darles más malas noticias: el Padre Cadmius sigue furioso y ya ha enviado una apelación a la sede del obispado, en Cammin, para que se excomulgue a los brujos de Phoenix y se convoque una cruzada que libere todo el Báltico de la presencia pagana.

La única opción que tienen los magos de evitar tan funestos presagios es presentar un recurso contra la alegación de Cadmius. Todas las mentes académicas del covenant se ponen manos a la obra, una vez asegurada la colaboración también del Padre Miguel. Este, a cambio, solo pide la ayuda de Phoenix en la investigación de la desaparición del Hermano Tadeo, uno de los miembros de su comunidad, que hace unos días que está en paradero desconocido.

Durante los siguientes días los magos y demás miembros de Phoenix buscan hasta debajo de las piedras cualquier posible apoyo para dicho recurso. Por desgracia, a los magos no les sobran aliados en los estamentos nobiliarios y eclesiásticos. Por fin, con la apelación del Padre Miguel debidamente aderezada con un argumento lógico escrito por Phoenix, una pequeña pero bonita cruz de oro con joyas engastadas (las que había en la tesorería del covenant) creada por Petar y la promesa de una donación de 15 libras, más 5 libras más durante los cinco próximos años para el obispado de Cammin, los magos esperan que sea suficiente para evitar que el obispo decida hacer caso de Cadmius.

Lo que les deja el problema de Karl por resolver, mientras Ahmal acude literalmente volando a Fengheld para buscar ayuda legal hermética de cara a los futuros (¿e inevitables?) problemas que puedan tener por sus actos en Stettin.

Pero eso es otra historia…

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Actos, consecuencias… e interrogatorios
Donde los magos interrogan a MIkäl y descubren algunas cosas...

La pequeña comitiva que acude en la segunda semana de junio de 1228 a Stettin tras ser convocada por Miroslawa no podría ser más variopinta: la forman Ahmal, Kersnik, Frederick, que hará uso de toda su labia, y Albrecht, el grog que ha estado presente las dos veces que se ha salvado la vida al joven duque Barnim. Sin duda la presencia del enorme Bjornaer llamará la atención enormemente, pero esperan que su capacidad para leer la mente de Mikäl compense ese riesgo. Por si acaso, Kersnik accede por una vez a disimular su fuerte olor corporal y reducir mágicamente su tamaño.

Ante Miroslawa

La visita resulta tan esclarecedora como ominosa. De camino a palacio, y pese a los días transcurridos desde el levantamiento, los estragos aún son evidentes en la ciudad, y en concreto en el barrio calcinado cercano a palacio. Y antes siquiera de poder hablar con el danés herido, Stefan y Miroslawa, aún convaleciente, les exponen la situación a los magos: los extraños acontecimientos de la terrible noche del 31 de mayo han sembrado la ciudad de todo tipo de rumores. El pueblo está contento de la desaparición de los daneses, pero al mismo tiempo culpan a a los duques de sus miserias, tachando incluso a Miroslawa de bruja o de aliada de adoradores del diablo. La propia Miroslawa está en una situación comprometida, de manera que quiere saber más sobre sus captores.

A través del locuaz pero nervioso Frederick, los magos explican con eufemismos la situación, presentándose como unos sabios involucrados en todo este asunto por casualidad. Hablan de preparativos alquímicos que provocaron un fuego que desgraciadamente no se pudo evitar, del refugio que se le dio a Stefan en el covenant, y de cómo todo se hizo siguiendo en parte las directrices del senescal. Sea como sea, Miroslawa no puede permitir que su imagen se vea afectada por una relación con los sabios; aunque han salvado su vida y la de Barnim, según sus propias palabras, “para mí lo más fácil sería prenderos ahora mismo a todos, y ajusticiaros en la plaza del mercado a la vista de todo el mundo”. Miroslawa habla sobre todo de un caballero que siembra el fuego por donde pasa, y de cómo ejecutarle haría que el pueblo de esta ciudad estaría mucho más tranquilo, y volvería a confiar en su señora y en su joven duque.

Pero no lo hará. De hecho está dispuesta a recompensarles de alguna manera por su participación en todo esto. Por eso accede a negociar con los Mecklenburg para reducir el diezmo que ejercen sobre Phoenix. A cambio, Phoenix ofrece su compromiso para que en el futuro, si ella o Barnim necesitan su ayuda, ellos, como haría un buen vasallo, se la darán. Un trato como mínimo arriesgado desde un punto de vista hermético, pero no tienen mucha más alternativa.

Además, tras oír los relatos de brujas nórdicas que les explican sus invitados, y convencida según parece de que podrían tener algún viso de realidad, si los sabios logran acabar con esas brujas Miroslawa también se compromete a intentar adquirir de los Mecklenburg la propiedad de los terrenos donde se encuentra la morada de los “sabios” y así controlar directamente el diezmo… o directamente eliminarlo. Eso sí, tanto Miroslawa como Stefan exigen estar constantemente informados de todo respecto a las supuestas brujas.

La ira de Cadmius

Pero el descontento del pueblo con la nobleza no es el único problema que tiene Phoenix ahora mismo. Miroslawa les habla del padre Cadmius, el diácono de la iglesia de Santiago Apóstol, la más importante de la ciudad. Es un hombre devoto de Dios, ferviente defensor de su parroquia y un tanto intransigente. Un hombre de convicciones firmes que visitó el palacio un par de días atrás, enfurecido tras ver lo ocurrido en la ciudad y, lo que es peor, tras escuchar algunos relatos de sus parroquianos sobre lo ocurrido. Por él supieron del caballero de las llamas y esa otra mujer, de las voces incorpóreas que se oyeron durante la noche y demás fenómenos que a él le parecieron prueba irrefutable de hechicería. Cadmius ha montado en cólera al respecto, y no solo acusa a los duques de adoradores del diablo y de haber vendido el alma a cambio de los bienes terrenales, sino que amenaza con dar caza a los “brujos” responsables de todo.

De hecho, Cadmius amenaza con excomulgar a los brujos de forma inmediata, y de convocar una cruzada contra los hechiceros paganos del norte del Imperio. Y habla de llamar a Konrad de Marburg para que venga a cumplir la voluntad de Dios. Solo Albrecht ha oído ese nombre en alguna ocasión, murmurado con temor en los principados del centro del Imperio Germánico. Apenas sabe nada de él, diría que es algún tipo de noble al servicio de la iglesia, pero no está seguro. Sí que recuerda el epíteto que acompañaba al nombre en algún caso: “Azote de Herejes”.

El interrogatorio de Mikäl Mikal.jpg

Tras todas esas noticias, el séquito de Phoenix por fin puede acceder a interrogar a Mikäl. Durante un día entero y parte del otro, y por todos los medios posibles, mágicos o mundanos, intentan doblegar la voluntad del danés, que ni siquiera se altera ante las amenazas de ejecución o excomunión. Solo la magia mental más persuasiva de Kersnik y el empleo de cierta violencia por parte de* Vlad el Ruso* logra sacar algo de información al danés, que parece increíblemente resistente a las manipulaciones mentales del mago Bjornaer. Los resultados del interrogatorio son que:

  • El hechicero que escapó nadando del puerto en la escaramuza de hace un par de meses se llama Tjorvi. Las dos brujas que robaron el vis de la Cueva de los Osos se llaman *Gunnvara*… y Gudrun, una vieja conocida de Phoenix.
  • Los tres se encuentran en estos momentos en una antigua fortaleza llamada Jomsborg, cuyo paradero no logran averiguar, pero que se encuentra al nordeste de Stettin. Hacia allí fue también el barco que se hizo invisible en el puerto… y también allí se llevaron a Karl unas semanas atrás.
  • El causante del frio mágico que azota la región es el tal Tjorvi. También él lanzó la ilusión que cubría el pozo en el patio del palacio de los duques.
  • Mikäl tiene una buena relación con Gudrun, aunque no acaba de fiarse de ella.
  • Los brujos han proporcionado ayuda a los daneses de MIkäl en algunas batallas puntuales recientes. A cambio, estos les ofrecieron refugio en la ciudad y ayuda cuando lo han necesitado. Al parecer quieren secuestrar al duque, pero no Mikäl no sabe por qué.
  • Mikal no sabe nada de una supuesta Orden de Odín.

Pese a su resistencia, el desgaste de la sesión de interrogatorio acaba siendo demasiado para el danés: la presión de Vlad, Kersnik e incluso Ahmal, la suave pero enloquecedora melodía que suena de fondo cada vez que Kersnik lanza su hechizo de detección mental, las agresiones de Vlad… finalmente el danés se desploma exhausto y tiene que ser retirado. Al día siguiente los interrogatorios continúan, pero ante el delicado estado de salud del danés, y la necesidad de que siga con vida para ser usado como preso político por Miroslawa ante el Rey Valdemar de Dinamarca, no se averigua nada nuevo.

Los frentes abiertos

Al regresar, tras dejar en Stettin a Albrecht como miembro de la guardia personal del duque Barnim, los magos de Phoenix tienen claro que se les acumulan los problemas, que se dividen en cuatro frentes:

  • El misterio de las brujas nórdicas. ¿Dónde se encuentran y qué quieren?
  • La ira de Cadmius. ¿Cómo apaciguarla?
  • Las relaciones con Miroslawa. Ahora mismo son cordiales, pero cualquier paso en falso puede empeorarlas.
  • Las consecuencias herméticas de sus actos. ¿Qué ocurrirá cuando la Orden de Hermes se entere de lo que ocurrió en Stettin…?

A eso hay que añadir las consecuencias internas de la conducta imprudente de Herman y Cünegunde que, precisamente, justo ahora han partido en sendos viajes de propósito y duración desconocidos. Los magos tratan de abordar los diferentes frentes:

  • Enviando a Frederick y Bjorn a investigar en los puertos de Stettin para ver si alguien conoce Jomsborg. De paso, para intentar hablar con el padre Cadmius e intentar calmar sus ánimos con una donación a la iglesia (aunque las arcas de Phoenix no pasan por su mejor momento).
  • Enviando a Ahmal a hablar con el Padre Miguel de Sussex, en la Abadía de Broda. Pese a conocer mejor que muchos eclesiásticos a la Orden, y pese a que Ahmal suaviza bastante los acontecimientos de la noche de autos, el padre se muestra bastante atónito. Aun así, en honor a los favores que han hecho algunos miembros del covenant hacia la abadía previamente, se ofrece a ir a hablar con Cadmius, aunque sin garantizar nada. En cualquier caso, por lo poco que conoce a Cadmius no cree que se vaya a conformar con una donación para la iglesia, es más que probable que, en el caso de que se le convenza de suavizar su postura, imponga como mínimo alguna penitencia a los brujos… o al menos, al caballero de las llamas y la campesina que gritaba en latín por las calles.
  • El propio Ahmal también se encargará de viajar a Fengheld a finales de mes para ver cómo se pueden atenuar las consecuencias herméticas del caso.

Se avecinan tiempos complicados…

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La tormenta de Stettin
Donde los magos logran una agridulce victoria

Llega el momento de ejecutar el plan cuidadosamente trazado. El 31 de mayo de 1228, tras anochecer, varios magos de Phoenix y un nutrido grupo de grogs avanzan por las calles de la ciudad. Su plan es neutralizar primero los dos cuarteles generales que contienen tropas danesas, y lo hacen de forma expeditiva: prendiendo fuego al más grande de ellos, un granero ocupado por una sesentena de guardias daneses, y provocando un levantamiento de tierras que revoluciona el cuartel más pequeño, de piedra. Herman y Cormac son los responsables de la maniobra, que es coronada por un ataque frontal contra los supervivientes donde caen gravemente heridos varios de los grogs. Por desgracia, el fuego del granero se extiende a las casas cercanas, y todo un barrio entero acaba siendo pasto de las llamas. Solo el frío y la intervención de algunos ciudadanos impide que toda la ciudad arda.

Tras eso, los magos se reúnen con el contingente de guardias ducales fieles a Miroslawa y Barnim y emprenden el asalto al palacio propiamente dicho. Después de que Cormac logre una abertura en la empalizada con una ola de tierra, se produce una fuerte refriega contra las tropas danesas, al mismo tiempo que los magos y algunos hombres logran infiltrarse en el interior. Cada centímetro, cada sala, es ganado a golpe de espada y fuego mágico, hasta que por fin las fuerzas rebeldes toman el control de la planta baja.

A medida que la noche avanza lentamente hacia el alba, los magos encuentran el acceso a los calabozos de palacio. Allí, mientras en el piso superior del palacio las fuerzas leales a los duques siguen combatiendo, los magos neutralizan a la guardia de las mazmorras y por fin encuentran a Miroslawa, la madre del duque Barnim, en un estado extremadamente débil. Su piel está macilenta y tose profusamente, sin duda a causa del frío. En la celda de enfrente, malnutridos pero algo mejor, se encuentran Edwin de Mecklenburg y su familia (su esposa e hija), también capturados por las tropas danesas. Para consternación de los magos de Phoenix, no encuentran al desaparecido Karl por ninguna parte.

Tras liberar a Miroslawa, esta dice que uno de los “gigantes tatuados” daneses se llevó a su hijo algunas horas atrás. Entonces, poco antes del amanecer, un par de maltrechos guardias ducales interrumpen la escena para comunicar a los magos que la planta superior ha sido tomada… y que Mikäl intenta escapar usando a Barnim como rehén.

El grupo sale al exterior del palacio cuando los primeros rayos de sol empiezan a romper en el cielo. Allí, en el patio, Mikäl avanza poco a poco hacia el establo amenazando al pequeño duque con un cuchillo en la yugular. La situación es tensa y potencialmente letal. Por fin, cuando está a punto de llegar a los caballos, un oportuno hechizo lanzado por Herman le hace perder el control de la mano donde tiene el cuchillo, que cae al suelo… no sin antes hacer una raja en la garganta del joven duque. Mientras Miroslawa y algunos presentes se acercan al pequeño, los grogs más enteros y Cormac, en forma de búho, intentan impedir que el danés huya. Acorralado, Mikäl sube a un caballo e intenta huir desesperadamente, pero un nuevo hechizo que debilita su arma, combinado con un descomunal ataque de Bjorn, frustra su huida: el regente danés cae del caballo convertido en un ovillo desmadejado, con un brazo medio cercenado y un tremendo tajo en un costado.

Al día siguiente

Tras el alboroto, las cosas se empiezan a normalizar en palacio, y mientras los magos buscan desesperadamente a alguna de las brujas escandinavas o un objeto que cause el frío mágico que azota la región, la débil Miroslawa es llevada a sus estancias para recuperarse. Al otro lado de las murallas, el día desvela los estragos sufridos por Stettin, de los que tardará en recuperarse. No hay ni rastro en el palacio de ninguna bruja del norte, ni ningún objeto mágico: sin embargo, un par de hechizos de detección lanzados por Cormac confirman que efectivamente el palacio está siendo objeto de algún efecto mágico de un hechizo de elevada potencia (entre sexta y octava magnitud).

Al atardecer, Miroslawa, ya recuperada, convoca a sus extraños salvadores a sus estancias, donde también está Barnim, con el cuello vendado. Allí les da las gracias por su inesperada actuación, y deja entrever la posibilidad de una relación más o menos cordial entre la familia del grifo (como se conoce a los duques) y Phoenix. Sin embargo, también deja bien claro que su situación ahora mismo es complicada por motivos políticos, y que tiene por delante un largo trabajo, en concreto para evitar que las tropas danesas vuelvan a tomar Stettin. El estado en que ha quedado la ciudad, con el consiguiente descontento ciudadano, tampoco la ayudará para nada. Sin embargo, permitirá que los magos interroguen a Mikäl cuando despierte.

Edwin y Kaspar

Los magos también hablan con Edwin, cuya actitud hacia Phoenix solo ha cambiado ligeramente tras su liberación. Un agresivo interrogatorio por parte de Herman no saca nada más en claro que la promesa de Edwin de que hablará con su familia cuando vuelva a su sede ancestral de Rostock para que relaje el diezmo sobre las tierras donde se encuentra Phoenix. Pero sigue sosteniendo que Kaspar era solo un miembro de su séquito, y que su huida antes de que Edwin fuera capturado es algo que el bastardo de los Mecklenburg no olvidará. Poco después, Edwin y su familia parten hacia Rostock.

El regreso a Phoenix

Aunque ninguno de los participantes de Phoenix en el ataque han muerto, varios están en un estado grave. De manera que un día después, la comitiva emprende un lento regreso al covenant a bordo de un carro donde se transporta a los heridos. El regreso es lento y frío, pero pronto los magos ven las familiares lindes del bosque y se encuentran en casa de nuevo. Allí, Clarisa lanza sus sortilegios curativos sobre los heridos y, tras enterarse de que en la ciudad hay muchos heridos, parte de inmediato hacia Stettin. La acompañan el fiel senescal Stefan, que regresa al lado de su señora, y también Hieronimus, el misterioso sanador que sigue viviendo en el bosque, y que vuelve a ofrecer sus servicios (no solo curativos) al covenant para situaciones de riesgo físico como la que acaba de producirse.

Noticias y regresos

Pasan algunos días durante los cuales la vida del covenant vuelve a la normalidad. Entonces, el 9 de junio, se producen dos regresos: por un lado vuelven Clarisa y Hieronimus. La maga está visiblemente afectada por la destrucción que ha contemplado en Stettin, y su ternura y amabilidad hacia Phoenix parecen en tela de juicio. Se despide precipitadamente, reiterando su oferta de ayuda siempre que el covenant lo necesite y también el pago a cambio de la temporada de estudio que acaba de disfrutar en la biblioteca; sin embargo, algo parece haber cambiado en la Ex Miscellanea, y su trato en concreto con Ahmal parece haberse enfriado un poco. Tal vez el tiempo también lo cure.

El otro regreso, no por esperado, es también sorprendente. La bamboleante y apestosa figura de Berstuk vuelve a pisar el claro de la pirámide tras más de medio año fuera. El enorme mago Bjornaer trae noticias de sus viajes. Noticias relativas a viejos relatos que ha escuchado sobre el antiguo culto a Svantevit, que en tiempos dominara el claro de la pirámide. Un culto que también habría existido en la ciudad de Stettin, donde según las leyendas, habría unas ruinas de un templo antiguo bajo la catedral actual. No es la única leyenda misteriosa que ha escuchado: otros cuentos hablan de un ídolo de oro representando a Svantevit, que se habría perdido durante la invasión cristiana de la ciudad, pero que alguno de los fieles habría guardado en un árbol mágico perdido en la ciudad. ¿Leyendas, rumores… o hechos reales? Berstuk cree que los misteriosos hechos ocurridos en los últimos meses, incluso algunos de los ataques sufridos por Phoenix a lo largo de los años, podrían estar relacionados con el antiguo culto a Svantevit.

Soy… Kersnik

La última noticia que trae Berstuk no es menos sorprendente: el mago, que cada vez que emprende uno de sus extraños peregrinajes regresa con su carácter sutil pero claramente transformado, ha cambiado su nombre. Quien fue Berstuk será conocido de ahora en adelante como Kersnik, un nombre que alguno de sus sodales no comprenden del todo, pero que según sostiene él, le ayudará en las pruebas que le aguardan en el futuro. Según han oído algunos magos del covenant, habría existido en el extremo oriental de Europa una tradición mágica menor con ese nombre, integrada por hombres que librarían una batalla espiritual para defender a los pueblos de la zona de los peligros sobrenaturales que podrían amenazarles. ¿Qué significa realmente ese cambio de nombre…?

Tampoco tienen mucho tiempo para pensarlo: antes de partir, Clarisa les dice que Miroslawa quiere verles con urgencia. Mikäl ha despertado de su inconsciencia… y hay otras noticias que debe transmitirles con urgencia.

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La tensión se acumula...
Donde los magos preparan su inminente golpe en Stettin

Tras el acuerdo alcanzado con Stefan para intentar promover algo parecido a un levantamiento en Stettin, los habitantes de Phoenix se ponen a trabajar de inmediato con ese objetivo. Sin embargo, durante los meses de abril y mayo de 1228 se suceden una serie de acontecimientos importantes que afectan directamente a esos planes:

El 21 de abril, apenas un día después de que Cormac parta en un viaje personal, Vlad y Dana son visitados en su alojamiento por un perturbado Stefan, que afirma que Andreas, su capitán y mano derecha ha sido prendido por los soldados daneses. El senescal necesita alojamiento y refugio urgentemente, de manera que los dos grogs le llevan a Phoenix, donde Stefan conoce por fin a los “sabios” del bosque, y les explica la sorpendente captura del capitán Andreas. Todos los implicados se huelen la participación de algún soplón.

Pero la cosa empeora apenas dos días después, cuando los grogs de guardia de Phoenix descubren, al romper el alba, un macabro hallazgo: el cadáver ahorcado del capitán, colgando de un árbol cercano al claro del covenant. Al pobre diablo le han practicado dos rajas en la espalda por las que le han extraído los pulmones, en una sangrienta tortura que llevaban a cabo los antiguos vikingos, y conocida como el “Águila de Sangre”.

El golpe resulta demoledor para Stefan, para el que la última esperanza son ahora los grogs de Phoenix. El senescal se refugia en el covenant mientras Vlad y Dana, a los que se les ha sumado ahora Richard, intentarán seguir con los planes previstos, pero sin la inapreciable ayuda de Andreas. Antes de que Herman lleve el cuerpo a la Abadía de Broda para que el Padre Miguel le dé santa sepultura, Cünegunde lanza un encanamiento sobre el cadáver para hablar con su espíritu: la desagradable ceremonia acaba precipitadamente a causa del perturbado estado del espíritu de Andreas y las limitaciones comunicativas de la maga Criamon, pero no antes de que el espíritu hable de unos “gigantes tatuados” como los responsables de las torturas. ¿Magos nórdicos, o simplemente soldados berserkers?

Los acontecimientos perturbadores se precipitan: en la última semana de abril, unos tambores resuenan en media ciudad, procedente del interior del palacio de Stettin. Les acompañan cánticos que hielan la sangre, pronunciados en un idioma desconocido. ¿Qué está ocurriendo al otro lado de la empalizada de madera? No hay forma de saberlo, pero sin duda la incomodidad de la población es cada vez más manifiesta.

Por fin llega mayo, pero el frío sigue calando los huesos de todos los habitantes de la región. En la ciudad empieza a notarse la escasez de suministros, y hay cada vez más gente enferma. Mientras tanto, Phoenix recibe dos visitantes herméticos: por un lado Iacob de Merinita, mago de Irencilia que hace una rápida visita al covenant para recoger las notas de laboratorio y demás pertenencias del misteriosamente desaparecido Cornvald, quien fuera su discípulo. Iacob, acompañado de su inseparable cuervo blanco, tiene una breve conversación con los magos sobre sus problemas actuales, aunque puede ayudarles bien poco con sus conocimientos.

El segundo visitante es más reconocible. Mario hace su habitual visita, trayendo una misiva para Cünegunde y parloteando sobre el Gran Tribunal que se celebra ahora mismo en Durenmar. Por desgracia, eso parece otro mundo ahora mismo para los habitantes de Phoenix, que en un arranque de desesperación, deciden enviar misivas a cualquier persona susceptible de poder ayudarles con información: a Waddenzee, a Philippus Niger en Durenmar, y su principal y más inmediata baza: al covenant de Heorot y muy especialmente Pancrestis, el mago especializado en magia nórdica. ¿Les ayudará alguien… antes de que sea demasiado tarde?

Por fin se cumple el mes necesario para reagrupar y armar las tropas que ayudarán en el golpe contra los daneses. Por desgracia, la ausencia de Andreas se deja notar, y los grogs de Phoenix sólo logran contactar con 30 miembros de la antigua guardia ducal de palacio, además de convencer a otros 30 ciudadanos descontentos que formarán una turba para intentar tomar el palacio.

Más allá de eso, todo dependerá de los magos de Phoenix, que trazan un complejo plan para intentar neutralizar los cuarteles donde duermen el grueso de tropas danesas y, a la vez, atacar el palacio.

Ha llegado el momento de la verdad…

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Conspirando en las sombras
Donde se opta por la sutileza como nuevo plan de acción

Tras el último y frustrado intento de incursión al palacio de Stettin, los magos de Phoenix deciden cambiar de táctica y optar por la sutileza para intentar resolver la delicada situación en la región: tratarán de provocar alguna revuelta aprovechando el descontento generalizado de la población de la ciudad y, de paso, tratarán de descubrir algo más sobre los secretos del palacio y rescatar a la familia ducal.

Para tal propósito, mandan a Stettin a un grupo de los grogs que en su momento rescataron al Duque Barnim (Dana, Vlad el Ruso y Albrecht), a los que acompañan Frederick y Herman de Flambeau. Allí descubren que la incursión frustrada a palacio de un par de noches atrás ha tenido desagradables consecuencias, y las tropas danesas vigilan las calles con mayor agresividad que nunca, buscando a los responsables y tratando de encontrar también a Stefan, el desaparecido senescal del palacio, al que también buscan precisamente los enviados de Phoenix. Los interrogatorios violentos y las flagelaciones públicas por cualquier crimen menor son tan abundantes como perturbadores en la ciudad, donde empieza a reinar el descontento generalizado.

Tras muchas inquisiciones, Vlad acaba descubriendo que sólo el hombre que parece saberlo casi todo en Stettin, Wilhelm el Hediondo, podría conocer el paradero de Stefan. La búsqueda parece infructuosa, pero finalmente dos de los guardaespaldas del Hediondo conducen a ciegas al gigantón ruso a un punto cercano al puerto de la ciudad: allí se encuentra con un Wilhelm que, al igual que sus matones, luce varias heridas y moratones. El Hediondo también parece desesperado, y ofrece a Vlad dos noticias cruciales: una, que el paradero de Stefan cambia cada noche y sólo lo conoce Gunther, el viejo maestro herrero del barrio de los artesanos; y la otra… que Karl ha sido capturado por las tropas danesas y llevado a palacio para interrogarlo. Acto seguido, Wilhelm anuncia que cambiará de aires de inmediato. La vida en la ciudad se ha vuelto muy arriesgada…

El tiempo apremia, pues. El grupo de grogs se desenvuelve de forma más que digna en una situación en la que la elocuencia y el don de gentes es mucho más importante que la magia y la lucha, y al final, tras muchos esfuerzos, logran convencer a Gunther de que les lleve hasta Stefan. Pero el senescal está paranoico, y solo acepta ver a uno de los enviados, a la joven pero atrevida Dana, en una húmeda bodega en un establecimiento apartado de la ciudad. Allí, el senescal, acompañado de unos pocos de los soldados fieles al duque que en tiempos pertenecieron a la guardia de la ciudad, escucha la propuesta de Dana. Sin estar convencido del todo, pero reconfortado por el hecho de ver de nuevo una de las caras conocidas que en su momento salvaron a Barnim de su secuestro, Stefan decide mandar a uno de sus hombres de confianza, un capitán de poblado bigote y maneras de veterano, para conocer los detalles del plan de los “patrones” de Dana.

Pronto, apenas pasado el 16 de abril de 1228, toda la comitiva vuelve a Phoenix acompañando al capitán, que no deja de mostrarse suspicaz, en especial al adentrarse en el bosque, temido en toda la región. Tras llegar a Phoenix su cautela se transforma en temor al ver las dos torres y la prodigiosa pirámide que se oculta en el claro, pero como experimentado hombre que es, mantiene las formas. Tras una rápida discusión, y escarmentados por su larga serie de fracasos diplomáticos, los magos eligen como portavoz a Richard, el capitán de la turba de grogs de Phoenix, que hace gala de su elocuencia y liderazgo al explicarle el plan a su homólogo con un marcado pero elegante acento francés.

El plan presentado al capitán se divide en varias partes: por un lado se intentará neutralizar los dos cuarteles generales que hay en la ciudad para acabar con tantos soldados como sea posible. Al mismo tiempo, el capitán, Stefan y los grogs de Phoenix que mejor conocen la ciudad tratarán de tensar los ánimos de la población para provocar toda la algarabía y disturbios necesarios llegado el momento. Por último, Stefan y el capitán tratarán de reformar en la medida de lo posible la guardia de palacio, desbandada tras el regreso de los daneses y el encarcelamiento de la familia ducal. Con esos hombres de armas esperan poder atacar el palacio cuando llegue el momento.

Sin embargo, tanto el capitán como Stefan son muy claros en algo: el objetivo principal debe ser liberar a los duques y, en segundo lugar, intentar secuestrar a Mikal, el líder danés. Eso sería un golpe mortal para las tropas, casi peor que acabar con ellas. Sin líder, los daneses probablemente no aguantarían mucho en la ciudad. Sin tropas, Mikal siempre podría reunir más hombres llegados de fuera.

El plan trazado llevará un mes en ser completado, y requerirá invertir cierta cantidad de dinero para rearmar a la guardia, “ganarse” el favor de algunos ciudadanos clave y preparar la situación. Probablemente a mediados de mayo la situación estará lista, y todo se desarrollará a través de un contacto común entre Phoenix y la “resistencia” que se quedará en Stettin: Dana y Albrecht, junto con Vlad, que con la desaparición de Wilhelm y Karl se ha convertido sin quererlo en uno de los pequeños reyezuelos de los bajos fondos en Stettin…

El capitán escucha atentamente el plan y regresa a la ciudad junto con los tres grogs. Pronto llega la confirmación del propio Stefan de que el antiguo senescal acepta el plan. Todo parece marchar viento en popa, y sólo dos sombras parecen amenazar el desarrollo del plan: el capitán está preocupado por la seguridad de Stefan, a quien los daneses buscan cada vez con más insistencia por la ciudad. ¿Tal vez en Phoenix le podrían dar refugio? Ah, pero el senescal es tan tozudo, y no quiere abandonar Stettin…

¿Y Karl? ¿Qué ocurrirá con Karl? Esa es una pregunta para la que nadie tiene respuesta…

Durante esta alocada sucesión de acontecimientos ocurren dos cosas más no relacionadas con la “trama” de Stettin:

· Clarisa, la sanadora, pide permiso para estudiar uno de los tractati presentes en la biblioteca de Phoenix. A cambio ofrece una temporada de enseñanza a quien esté interesado en sus enseñanzas. Los magos aceptan la propuesta.

· Hieronimus, el sanador y herbalista que llegó con Clarisa, por fin demuestra sus habilidades. Tras preparar varias cataplasmas curativas, las aplica a los heridos pese a la desconfianza de muchos de los presentes, en especial Herman. Por suerte, en esta ocasión las cataplasmas han sido preparadas correctamente, y pronto los heridos sienten algo de alivio en sus dolores. Marcin, el más perjudicado por las heridas y la enfermedad, se cura de hecho milagrosamente de su neumonía de un día para otro. Parece cierto que el tal Hieronimus sabe lo que se hace…

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Expedición frustrada al palacio
Donde los magos, una vez más, se quedan con la miel en los labios

Tras preparar cuidadosamente la incursión en el palacio de Stettin, la noche del 11 de abril de 1228 Karl guía a Cormac, Cünegunde y Ahmal al interior del palacio ducal, con la intención de determinar si hay algún objeto mágico que cause el frío sobrenatural que reina en la zona y, si es posible, también para liberar a la familia ducal capturada presuntamente en las mazmorras.

En un principio la incursión va viento en popa, y durante la primera media hora el grupo, invisible y con extrema cautela, va avanzando por el ala oeste del palacio, la de las cocinas, durmiendo y neutralizando a los numerosos guardias que se encuentran en su camino.

Por desgracia, la vigilancia es demasiado nutrida y al llegar al distribuidor principal, empiezan a llamar la atención de algunos de los guardias, dejando rastros de sangre por el suelo y provocando que muchos de los habitantes daneses de palacio despierten preguntándose qué ocurre. Para acabar de arreglar las cosas Cormac sufre una fea herida causada por el hacha de uno de los centinelas, en un feroz ataque a ciegas.

Ante lo delicado de la situación, los incursores deciden abandonar el palacio; es su tercer intento frustrado de descubrir los secretos que oculta la antigua residencia de los duques. Tal vez haya que asumir un enfoque diferente…

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Escapada por los pelos...
Donde dos magos salvan a tres grogs y se prepara una expedición...

La escaramuza en el puerto de Stettin se complica con la llegada repentina de una nutrida tropa de soldados daneses que ponen en aprietos a los grogs que se encontraban allí. Sólo la llegada providencial de Ahmal invisible y la ayuda de Cormac, que decide dejar de perseguir al misterioso barco invisible, logran salvar la situación. Antes de abandonar la persecución, no obstante, el mago Ex Miscellanea logra ver cómo una misteriosa figura humanoide de gran tamaño se lanza al agua y se aleja nadando sinuosamente de la ciudad. ¿Un mago de la Orden de Odín, tal vez? Esas manos escamosas parecen de lo más sospechoso…

No hay tiempo para pensar. La rápida actuación de los dos magos neutraliza a los soldados daneses con todo tipo de efectos herméticos, incluidas letargos inducidos mágicamente y embarcaderos destruidos por las artes de Ahmal. Eso les permite escapar de Stettin con vida antes de que acudan nuevas tropas al puerto. Pero el precio es caro: Silvie ha resultado gravemente herida, Herzog también está magullado y lo peor de todo, el joven Marcin está moribundo. Todos ellos requerirán tratos especializados por parte de los sanadores del covenant, pero por desgracia el supuesto “doctor” recién llegado, Hieronimus, no se estrena con muy buen pie, y lo que se supone que era una cataplasma curativa acaba teniendo un efecto fulminante contrario, empeorando aún más la situación del joven Marcin y de Herzog.

Ante tal situación, los magos de Phoenix se reúnen con carácter de urgencia y ponen en común sus opiniones ante los últimos acontecimientos, incluidas las sorprendentes revelaciones de Cormac tras una reciente visita al espíritu del bosque de Rethra. Tras debatirlo largo y tendido, llegan a la conclusión de que es necesario hacer una incursión al palacio ducal de Stettin para intentar descubrir quién hay detrás de todo esto. Una incursión bien preparada, a ser posible inminente, a la que sólo irán cuatro elegidos: Cormac, Ahmal, Karl y Cünegunde.

El plan está preparado, ahora sólo hay que ejecutarlo…

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¿La Orden de Odín, al fin?
Donde los magos tienen un déjà vu en el puerto de Stettin...

Tras superar al Caballero Kalteschwert, los magos de Phoenix acceden por fin a la cima del promontorio, donde encuentran a una extraña dama vestida de blanco sentada en un sitial de hielo que llora desconsoladamente. Luce una diadema de perlas y sus lágrimas son de escarcha. Es la Dama Ferlia, consorte de Lord Mesene, señor del Claro Encantado. El motivo del desconsuelo de la Dama es precisamente haber perdido a su amado señor, y ante las preguntas de los visitantes, accede a ayudarles si ellos la ayudan a ella. Tras el lugar donde está sentada, al pie de la colina, el seto que rodea el regio faérico tiene dos aberturas, una de las cuales parece conducir a un lugar más frío aún que el presente, y otro hacia un lugar más mundano donde se adivinan una valla y algunas casas toscas.

¿Por dónde encontrará a su amor la Dama Ferlia? Los visitantes le recomiendan ir por el hueco que parece conducir al buen tiempo, pero justo cuando la Dama va a dar el paso definitivo, la repentina aparición de Lord Mesene la interrumpe. Según parece la escena se repite cada año, cuando Mesene abandona el claro a causa del invierno, y Ferlia le busca infructuosamente. Aclarado el incidente, Mesene confiesa no saber nada sobre el inclemente tiempo, pero se ofrece a intentar ayudar a los magos… si ellos a cambio le traen la manta que cubre los pies del mismísimo Nebelug. El trato parece como mínimo peliagudo, de manera que los magos deciden apurar otras opciones antes de seguir con él. Como por ejemplo el Espíritu del Bosque, al que deciden ir a ver de inmediato.

Pero su viaje al día siguiente se ve truncado por una sorpresa inesperada cuando se encuentran a un Berstuk errático que regresa camino de Phoenix desde la Caverna de los Osos, donde estaba pasando la temporada en meditación. El mago Bjornaer parece haber sido sugestionado por dos misteriosas mujeres de acento extranjero (una anciana y otra una joven de deslumbrante belleza y ojos verdes) a las que se ha encontrado en el bosque. Incapaz de desviar sus pies antes de llegar de nuevo a Phoenix, explica a los demás que las mujeres también se han llevado el vis de Animal de la Caverna de los Osos que había que cosechar en pocas semanas. La noticia sorprende a propios y extraños.

La maquinaria de Phoenix se pone en marcha y, tras diversas investigaciones (incluido un interesante interrogatorio a unas ardillas en el bosque), descubren gracias a Wilhelm el Hediondo y Karl que las mujeres se han refugiado en el Palacio de Stettin, donde se encuentran ahora mismo. Convencidos de que se trata de miembros de la Orden de Odín, en especial tras confirmar que el acento de la más joven es probablemente de origen escandinavo, apostan varios vigías cerca del palacio por si hay novedades. En los siguientes días no hay noticias, a medida que el mes de marzo de 1228 llega a su fin.

Durante esos mismos días, el covenant recibe un par de visitas de mención. En primer lugar Mario el Gorra Roja pasa por allí, aterido de frío, para hacer entrega de una carta para Herman. También a finales de marzo, Clarisa, la maga curandera a la que conocían de algunos viajes anteriores, llega a Phoenix para saludar a Ahmal, con quien parece que compartió parte de sus recientes aventuras en solitario, y también con la intención de examinar los contenidos de la biblioteca. Le acompaña un curioso sujeto, un personaje alto, con la cara desfigurada y aspecto taciturno. Se presenta como Hieronimus Voolrich, “doctor, sanador y cazador de monstruos”, y parece que también coincidió con Ahmal en sus recientes viajes. Visita Phoenix a sugerencia de Ahmal para ofrecer sus considerables habilidades (desde la creación de cataplasmas curativas hasta venenos). El personaje, extraño y melancólico, tal vez tenga algo de interés que ofrecer a los magos de Phoenix, entre quienes no se cuenta por ahora Berstuk, que ha partido hacia el norte por un asunto privado.

Pero todas esas novedades quedan en segundo plano a los pocos días, cuando los grogs de guardia en Stettin avisan a Phoenix de que las misteriosas mujeres han salido de palacio en dirección al puerto. Pese a que el aviso se hace a través de Serre, el veloz halcón de Silvie, los grogs de guardia (Herzog, Marcin y la propia Silvie) deben intervenir a la vista de que las dos mujeres entran en una barcaza acompañadas de tres soldados daneses. En la escaramuza subsiguiente hay evidentes muestras de magia: el puerto se ve invadido por una súbita tormenta convocada, según parece, por una fuerte voz grave que viene de dentro de la barca; la misteriosa joven de ojos verdes, acorralada y herida, sugestiona a Silvie para que salte por la borda en una acción casi suicida que tal vez acaba salvándole la vida. Poco después, una figura sale volando del barco en dirección desconocida. Y para colmo de maravillas, el barco parece desaparecer como por arte de magia cuando está a punto de salir del puerto helado, aunque su silueta es mínimamente visible desde el embarcadero principal.

Cuando el primero de los magos de Phoenix, Cormac, llega en forma de búho a la escena, se encuentra con tres grogs ateridos, malheridos y fatigados, que le explican la situación. Pronto se posa en la borda de un barco invisible, sin saber bien qué hacer…

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Despedidas... y frío, mucho frío
Donde los magos se despiden de Tat y buscan el origen del frío que reina en la región

El año 1228 empieza frío, con copiosas nevadas que amenazan con incomunicar no sólo el covenant de Phoenix, sino también, según los rumores, la mismísima ciudad de Stettin. Ante el mordaz frío que reina en el bosque, en el que cada vez hay menos vida animal y vegetal, los magos del covenant deciden encantar un objeto, la Stella Laris, un pequeño fragmento de basalto al que Cormac da forma de estrella de ocho puntas antes de que Herman y Cünegunde lo encanten en su laboratorio.

Pero esos primeros meses del año, pese al frío, son enormemente movidos a todos los niveles. Mientras un puñado de valientes grogs se entrenan sobre la nieve exterior, en una biblioteca especialmente concurrida por ser uno de los pocos lugares en los que el frío no muerde tanto, los magos debaten asignar un estipendio anual de vis para cada miembro del covenant, para proyectos personales. Al final, tras muchas decisiones, se decide asignar dos peones al año a cada mago, siempre sometidos a aprobación de todo el consejo de magos.

A mediados de febrero tiene lugar un regreso esperado por muchos: Ahmal Brakvla, de viaje desde el final del pasado Tribunal, regresa por fin a Phoenix. Según cuenta ha vivido ciertas aterradoras aventuras relacionadas con un vampiro en el Tribunal de Transilvania, y ha aprovechado sus viajes para visitar Triamore y copiar el libro que dicho covenant ofreciera años atrás a Phoenix, De Flumines Virtutes, un tractatus de Vim escrito hace varios siglos por la famosa Conciatta de Bonisagus.

Ahmal vuelve con una copia de dicho libro, y en su viaje le ha acompañado Daria la Gris, Princeps de Triamore y una de las magas Tremere más influyentes del Tribunal. Viene a buscar a Tat, el joven ahijado de Petar, al que adoptará como su nuevo aprendiz. La llegada de los dos Tremere es recibida con alegría por sus sodalis, pero con temor y tristeza por el herrero y el muchacho, que trata de resistirse, sin éxito, a lo inevitable. En un momento de berrinche, trata de usar sus poderes de sugestión con Ahmal y Daria, pero sus extraños poderes le afectan directamente a él y acaba perdiendo el conocimiento. A partir de ese momento se resigna a su sino. Al cabo de dos días, en una escena de gran intensidad emocional, Petar y Tat se despiden, no sin que el herrero haya obtenido la promesa de los magos de Phoenix de ir a visitar al muchacho en algún momento de los próximos años. Ahmal, en tiempos protector de Tat, se despide también afectuosamente del chico, entregándole un colgante con un extraño colmillo. El muchacho siente cierto resentimiento hacia el Tremere… y un odio acervo hacia Herman, a quien no perdona una afrenta pasada.

Tras la marcha de Daria la vida vuelve a la normalidad relativa del frío invierno que reina en la región. Decididos a hallar su extraño origen, los magos determinan dos posibles causas: por un lado la Dama Ferlia, consorte del faérico Lord Mesene, de quien sólo conocen lo que les contara en su momento Cornvald; por otro, algún efecto generado desde Stettin, hoy en día tomada por los daneses, y epicentro de esta oleada de frío.

Pero antes de investigar ambos lugares, los magos deciden hacer una visita a Nebelug, el Rey Enano bajo la Montaña, quien fuera el primero que vaticinara la llegada del frío. Por desgracia, el camino hacia el reino de Nebelug parece estar cerrado, por motivos desconocidos. Resignados, los magos emprenden la búsqueda del claro de Lord Mesene, y tras sobrevolar el bosque Cormac logra hallar el lugar, marcado por un promontorio coronado por una docena de árboles pelados que parecen formar una especie de silueta ovalada desde el aire.

Ya con la expedición al completo, los aventureros se adentran en el desconocido regio faérico, en el que aún hace más frío que en el mundo exterior. Tras cruzar dos niveles de regio y empezar a a ascender el promontorio bajo una fuerte nevada, surge de la nada una enorme figura enfundada en una formidable armadura de lo que parece hielo blanco y armada con un no menos formidable espadón. El caballero se presenta de manera extremadamente florida como Kalteschwert, Defensor de la Dama Ferlia, y sólo franqueará el paso a quien le venza en combate singular. Al parecer el “combate singular” puede adoptar muchas formas, pero ninguna parece bastar para vencer al gigante: Berstuk cae derrotado en un pulso con el caballero, Ragnar hace lo propio… Y sólo Ahmal logra, en un fulgurante duelo con arma blanca, impactar en la armadura del caballero, sin hacerle la más mínima abolladura.

Sin embargo, eso parece suficiente. Kalteschwert se hinca de hinojos ante Ahmal y reconoce su derrota. El camino hacia Ferlia parece expedito…

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Encuentro con Koshchey... y nieve
Donde los magos descubren una potente de vis, un potente enemigo... y un frío mordaz

La expedición a Biskupin se salda con un resultado impredecible. Tras llegar al pueblo cervecero, el grupo de expedicionarios tiene un encuentro con la misma criatura con la que habían tenido una pequeña escaramuza el año anterior, Koshchey el Inmortal. En esta ocasión la criatura aparece con una forma gigantesca, aunque la rápida reacción de magos y grogs consiguen derribarle sin demasiados problemas.

Por desgracia, parece que su apelativo de Inmortal es justificado, y aunque derrotado e inmovilizado, Koshchey se niega a morir, ni siquiera tras ser sometido a las peores atrocidades que es capaz de imaginar el grupo. Tras más de un día torturando el cuerpo semicomatoso de Koshchey, el grupo decide arrojarle a un pozo atado de pies y manos y cubrir el pozo de piedras para evitar que pueda escapar de allí… ¿por toda la eternidad?

Las buenas noticias vienen de la fuente de vis propiamente dicha: el líquido resulta ser una fuente de vis dedicado, como descubre Flavius alborozado. Este tipo de fuentes, enormemente inusuales en toda Europa, se caracterizan porque su vis es de dos tipos, en lugar de uno solo. En el caso de las fuentes de Biskupin, se trata de vis de tipo Rego y Aquam, y proporciona nada menos que 5 peones al año. Una fuente de nada desdeñable, de un valor incalculable para un joven covenant como Phoenix.

Un final de 1227 pasado por agua

Al regresar al covenant, la expedición descubre consternada que sigue lloviendo a cántaros en toda la región cercana a Stettin y el bosque de Rethra. El autócrata de Phoenix, Frederick, confiesa que eso está complicado enormemente toda la importación de cerveza desde Biskupin, y que sólo los diferentes acuerdos de Phoenix con otros covenants han permitido llegar a fin de año sin sufrir un pequeño déficit.

No son esas las únicas malas noticias: Karl, el espía del covenant en Stettin, ha intentado infiltrarse en el palacio ducal invisible, en un intento por descubrir qué había ocurrido con los gobernantes legítimos de la ciudad: No tiene éxito: la abundante guardia danesa que ha ocupado el castillo le impide llegar hasta las mazmorras, donde presumiblemente languidecen el joven Duque Barnim y su madre Miroslawa.

La constante lluvia lleva a los magos de Phoenix a realizar una (para ellos) atrevida maniobra: Cünegunde asciende hacia las nubes de tormenta que flotan sobre toda la región y, una vez allí, improvisa un hechizo para determinar si las lluvias tienen algún origen mágico. No detecta nada mágico, lo cual resulta aún más desconcertante. Y mientras el desconcierto se mantiene, las malas condiciones climáticas empiezan a cobrarse su precio entre algunos de los habitantes más mayores del covenant, por los que empiezan a pasar los años…

Viajes en el horizonte

El año se cierra con varias visitas y noticias más o menos esperadas. Mario el Gorra Roja llega trayendo la dote de vis y dinero de Fengheld, pero también un mensaje procedente de Heorot, de puño y letra de Pancrestis, quien afirma haber localizado “Earneness”, el lugar donde podría seguir viviendo el legendario dragón que mató a Beowulf, y al cual deben matar para dar paz al espectro del rey gauta y poder acceder a los tesoros de su tumba. Pancrestis y los demás magos de Heorot invitan a los magos a preparar la expedición cuando consideren adecuado.

Del que sigue sin saberse nada es de Ahmal de Tremere, desaparecido desde que terminara el Tribunal hace más de medio año, tras emprender un viaje personal que también le debería haber llevado a conseguir un codiciado tractatus de Vim ofrecido por el lejano covenant de Triamore, en el otro extremo del Tribunal…

Enero de 1228: Cuando no llueve, nieva

En los primeros días de enero de 1228 el clima cambia… a peor. Deja de llover y la temperatura baja varios grados, alcanzando un frío pocas veces visto aun en estas latitudes. Además, empieza a nevar copiosamente, y a los pocos días toda la región parece cubierta por un manto blanco, Stettin incluida. La ciudad está completamente paralizada.

Ante tal situación, Herman improvisa un par de hechizos para mantener el calor tanto en la enfermería como en su propio sanctum, pero en el resto del covenant sigue reinando un frío gélido. Mientras Berstuk propone crear un objeto que aporte calor a todo el covenant, los magos empiezan a preguntarse qué está pasando con el tiempo…

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