La Saga de Phoenix

Encuentro con Koshchey... y nieve

Donde los magos descubren una potente de vis, un potente enemigo... y un frío mordaz

La expedición a Biskupin se salda con un resultado impredecible. Tras llegar al pueblo cervecero, el grupo de expedicionarios tiene un encuentro con la misma criatura con la que habían tenido una pequeña escaramuza el año anterior, Koshchey el Inmortal. En esta ocasión la criatura aparece con una forma gigantesca, aunque la rápida reacción de magos y grogs consiguen derribarle sin demasiados problemas.

Por desgracia, parece que su apelativo de Inmortal es justificado, y aunque derrotado e inmovilizado, Koshchey se niega a morir, ni siquiera tras ser sometido a las peores atrocidades que es capaz de imaginar el grupo. Tras más de un día torturando el cuerpo semicomatoso de Koshchey, el grupo decide arrojarle a un pozo atado de pies y manos y cubrir el pozo de piedras para evitar que pueda escapar de allí… ¿por toda la eternidad?

Las buenas noticias vienen de la fuente de vis propiamente dicha: el líquido resulta ser una fuente de vis dedicado, como descubre Flavius alborozado. Este tipo de fuentes, enormemente inusuales en toda Europa, se caracterizan porque su vis es de dos tipos, en lugar de uno solo. En el caso de las fuentes de Biskupin, se trata de vis de tipo Rego y Aquam, y proporciona nada menos que 5 peones al año. Una fuente de nada desdeñable, de un valor incalculable para un joven covenant como Phoenix.

Un final de 1227 pasado por agua

Al regresar al covenant, la expedición descubre consternada que sigue lloviendo a cántaros en toda la región cercana a Stettin y el bosque de Rethra. El autócrata de Phoenix, Frederick, confiesa que eso está complicado enormemente toda la importación de cerveza desde Biskupin, y que sólo los diferentes acuerdos de Phoenix con otros covenants han permitido llegar a fin de año sin sufrir un pequeño déficit.

No son esas las únicas malas noticias: Karl, el espía del covenant en Stettin, ha intentado infiltrarse en el palacio ducal invisible, en un intento por descubrir qué había ocurrido con los gobernantes legítimos de la ciudad: No tiene éxito: la abundante guardia danesa que ha ocupado el castillo le impide llegar hasta las mazmorras, donde presumiblemente languidecen el joven Duque Barnim y su madre Miroslawa.

La constante lluvia lleva a los magos de Phoenix a realizar una (para ellos) atrevida maniobra: Cünegunde asciende hacia las nubes de tormenta que flotan sobre toda la región y, una vez allí, improvisa un hechizo para determinar si las lluvias tienen algún origen mágico. No detecta nada mágico, lo cual resulta aún más desconcertante. Y mientras el desconcierto se mantiene, las malas condiciones climáticas empiezan a cobrarse su precio entre algunos de los habitantes más mayores del covenant, por los que empiezan a pasar los años…

Viajes en el horizonte

El año se cierra con varias visitas y noticias más o menos esperadas. Mario el Gorra Roja llega trayendo la dote de vis y dinero de Fengheld, pero también un mensaje procedente de Heorot, de puño y letra de Pancrestis, quien afirma haber localizado “Earneness”, el lugar donde podría seguir viviendo el legendario dragón que mató a Beowulf, y al cual deben matar para dar paz al espectro del rey gauta y poder acceder a los tesoros de su tumba. Pancrestis y los demás magos de Heorot invitan a los magos a preparar la expedición cuando consideren adecuado.

Del que sigue sin saberse nada es de Ahmal de Tremere, desaparecido desde que terminara el Tribunal hace más de medio año, tras emprender un viaje personal que también le debería haber llevado a conseguir un codiciado tractatus de Vim ofrecido por el lejano covenant de Triamore, en el otro extremo del Tribunal…

Enero de 1228: Cuando no llueve, nieva

En los primeros días de enero de 1228 el clima cambia… a peor. Deja de llover y la temperatura baja varios grados, alcanzando un frío pocas veces visto aun en estas latitudes. Además, empieza a nevar copiosamente, y a los pocos días toda la región parece cubierta por un manto blanco, Stettin incluida. La ciudad está completamente paralizada.

Ante tal situación, Herman improvisa un par de hechizos para mantener el calor tanto en la enfermería como en su propio sanctum, pero en el resto del covenant sigue reinando un frío gélido. Mientras Berstuk propone crear un objeto que aporte calor a todo el covenant, los magos empiezan a preguntarse qué está pasando con el tiempo…

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